Uno de estos días me va a gustar Sabina. Ese día no será hoy.

Tampoco fue hace varios meses atrás, cuando lo oí luego de despedir a un amigo, al que atesoro por varias razones. La música no es una de ellas.

Este amigo mío estima mucho a Sabina. No sé si Sabina lo estime a él, pero al revés sé que sucede.

Nunca entendí esta afinidad por la voz de tarro y ese destemple al que le llaman música. Aburrido. Aburridor.

Puede ser debido a la sobredosis de zetas, eso sospecho

Se trata del festín de sollozos y puteadas de un flaco con más ego que yo. Eso ya nos pone en broncas predeterminadas.

Ese día me recosté y escribí, leí y quizás dibujé. Dejé que el Joaco me cuente algo, que me enseñe temas que yo no supiese sobre las mujeres.

Le abrí la puerta a su actitud y no pasó.

La postura de aspirante a Dylan no me conmovió. Los clichés y la voz enlatada menos.

Qué sé yo.

Al parecer entre posers no nos inspiramos respeto. Nos reconocemos al toque, a la mirada y al oído. Cualquiera.

Es posible que un señorial día, ya maduro y menos poser, me dé por oír a este muchacho y nos entendamos. Talvez bebamos whisky y fumemos algo más duro que cannabis. Hablaremos mal de Fito y sus rulos. Nos vamos a abrazar y dar palmaditas en la sien.

Eso sí como varones y sin mariconadas.

Mejor pongo un disco de Charly y me limpio los oídos.

.

— ♞ —

Con pura ovomancia.

Dr. Absurdo

Anuncios