Desde aquel que te caga el día con especial dedicación, quien hace de ser pendejo todo un arte; hasta el pendejo amateur, quien te agarra de las bolas y las machaca torpemente, aludiendo accidentes y factores azarosos.

Eso es mierda.

Los pendejos complotan por ensombrecer cualquier ánimo de creer en la raza humana.

Es que el pendejo desgasta el espíritu, absorbe la capacidad de alegrarse de quienes son tocados por sus pendejadas y salpica de mierda todo. El pendejo es eso, un despojo asqueroso al toque.

Tanto, incluso, que al pensar en ellos y escribir sobre ellos me vuelvo indudablemente un estilizado y modesto pendejo.

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Es inevitable, vamos cayendo en picada, directo a una menos pretenciosa versión del Apocalipsis: La Gran Pendejada.

La mayor catástrofe pendiente es ser víctimas de nuestra propia tendencia a la estupidez.

Divertida o no, nuestra afición a las pendejadas parece formar parte de un ciclo interminable. Pareciera que tenemos una de esas bolitas que forman nuestras cadenas de ADN, muy pendeja y muy grande, presente siempre y arrastrándola de generación en generación. Genética pendeja.

Así venimos refinando de manera constante el apendejamiento.

Nacemos, crecemos, nos reproducimos, nos apendejamos, envejecemos y morimos. El tema es no ser descubierto, ser pendejo de una manera discreta, sin celebrarlo, hacerle fiestas a cada torpeza nuestra.

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¿No me cree? Revise su Facebook, Twitter o MSN; ok, son desconocidos y afines a los que no se le puede juzgar.  Vamos, está la libertad para expresarse, de manera inteligente o no, algunos disfrutan y hacen un uso abominable de ese NO. Un gran NO a la expresión inteligente de sus ideas.

¿Aún duda? Genial, cuestione, genere su opinión. Eso sí, salga a un parque y cuéntelos.

Estarán entre sus amigos, familia, compañeros de trabajo, el hombre junto a usted en el subterráneo y la vecina de tetas grandes a la que nunca se animó a invitarle un trago. Y si usted es una dama, su pendejo a la mano será el flaco que no la invita a salir, aunque use a diario su splash de feromonas favorito. Hay pendejos para todos.

Son los otros, son quienes nos cagan y aporrean siempre, y si miramos bien en detalle…

Bah, no le quiero arruinar la sorpresa. Ni que usted fuese un pendejo.

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Pendéjamente

Dr. Absurdo

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