Si te lo arrimo todo.

Te arrimo mis palabras.

Mi pared contra tu espalda.

Una cama con olor a sudores.

La silla a mi derecha en la mesa.

Mi plato, mis carnes y guarniciones.

Me dejo arrimar, regalándote mi peso.

Junto a cada nube empujada por el viento.

Lo trémulo de mis labios a través de sonrisas.

Recargo mi espalda en tu corteza, mi tamarindo.

Voy a arrimar todo un valle hasta darte una colina.

 

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