Hoy decidí ser la ventana cerrada tras la cortina. Tú serás el viento helado que se cola por mis rendijas.

Olvida los rayos de sol, las gotas entre la brisa, o las canciones ajenas. Nos reconoceríamos de entrada y de salida.

Bien podrías camuflarte de día martes, nuboso, y asomarte a mí alrededor de las nueve treinta, no antes. No después.

Como ventana cerrada prometo quedarme empañada. Sabes bien cómo son estas cosas y mi tendencia a humedecerme.

Como viento tendrás que esforzarte, mover de vez en cuando mi cortina, como si fuese una falda o algún vestido veraniego.

Piensa que no sé qué habrá del otro lado, las cortinas son algo densas y las ventanas no sabemos asomarnos. Tampoco es gran cosa ser ventana.

Aclaro de antemano que esto no es una invitación a pasar. Es una amenaza de temporal para que te coles en mí, para que veamos juntos el otro lado.

Así, si estás de acuerdo: pestañea una vez pensando en mí, pestañea otra vez pensando en el invierno, pestañea una última vez y deja todo atrás.

— ☔ —

Con ánimos de temporal.

Dr. Absurdo

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